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Marea humana en Bilbao contra la dispersión de presos: "Somos los daños colaterales de los que apenas se habla"

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Cerca de 95.000 personas se movilizan en Euskadi para pedir el cese de las medidas de excepción que aún se aplican contra unos 300 presos de ETA. En Francia, el gobierno de Macron ha aceptado estas demandas y empezará a trasladar a casi 60 reclusos a cárceles próximas al País Vasco.

Sociedad

A sus 24 años, Ekai Prieto acumula en su espalda cientos de miles de kilómetros. No es ciclista. Tampoco corre maratones. Es, simplemente, uno de los hijos de la dispersión carcelaria. “Somos los daños colaterales de los que apenas se ha hablado”, explica. Hasta hace un par de meses, su padre era uno de los tantos presos de ETA a los que el Estado, contraviniendo su propia legislación, encerró lo más lejos posible de su familia. Ahora Ekai se está acostumbrando a algo bastante “extraño”: para abrazar a su aita sólo tiene que abrir la puerta de casa. Extraño, porque durante la mayor parte de su vida tenía que atravesar España para verle cuarenta minutos a través de un cristal.

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Este sábado, Ekai recorrió el kilómetro y medio que separa al Parque de la Casilla del ayuntamiento de Bilbao para pedir, una vez más, que no haya más “niños de la mochila”. Así se ha denominado a los 113 chavales que aún tienen a sus padres en la cárcel por delitos vinculados a ETA y que se ven obligados a realizar largas distancias para poder verles. “Nosotros somos una consecuencia más de este conflicto. No hemos sido acusados ni sentenciados, pero desgraciadamente llevamos la carga de la condena que recibieron nuestros familiares”, comentó a Público.

"No fuimos acusados ni sentenciados, pero llevamos la carga de la condena de nuestros familiares"

La convocatoria lanzada por la plataforma ciudadana Sare (que tiene como portavoz al ex consejero de Justicia del Gobierno Vasco, Joseba Azkarrakaga) ha recibido el apoyo de una inmensa columna humana que, al igual que en años anteriores, ha vuelto a paralizar el centro de Bilbao para reclamar un cambio urgente en la política penitenciaria del gobierno del PP. “Estamos preparados. Derechos humanos, solución, paz”, rezaba la pancarta que abría la movilización y que, a medida que avanzaba, era recibida con aplausos por las personas que abarrotaban los costados de la Avenida Autonomía. En una fría y lluviosa tarde, había tanta gente como paraguas. Eran decenas de miles. Hasta 95.000, según el recuento del portal Naiz.info.

En la cabecera de la manifestación iban cerca de 100 hijas e hijos de presos, conocidos como "los niños de la mochila". También había un amplio número de familiares adultos de presos. Entre ellos se encontraba Urtzi Errazkin, portavoz del colectivo Etxerat. “Hoy es el único fin de semana del año en el que suspendemos las visitas a nuestros seres queridos para venir aquí y recibir el cariño de la gente, un cariño que resulta clave para seguir teniendo fuerza”, afirmó a este periódico. Según los datos que maneja su organización, a día de hoy existen 300 presos, repartidos de manera desigual entre cárceles de España (que acogen a la mayoría) y Francia. Prácticamente todos continúan a distancias que rondan entre los 400 y 1.000 kilómetros de sus hogares.

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Algunas horas antes de esta manifestación, los familiares de los 59 presos que se encuentran en Francia recibieron una noticia alentadora: según publicaron los diarios del grupo Vocento, el gobierno de Macron iniciará en las próximas semanas el acercamiento de los reclusos a las prisiones de Mont de Marsan y Lannemezan, los dos establecimientos penitenciarios más próximos al País Vasco francés. Esta decisión fue confirmada a Público por el activista Txetx Etcheverry, uno de los Artesanos de la Paz que participó en el desarme de ETA y que ahora forma parte de la delegación vasca que mantiene un hilo abierto con el ministerio de Justicia francés.

"El gobierno francés se ha dado cuenta que no puede seguir aplicando una política de guerra"

“Los presos vascos que están en el Estado francés han hecho demandas individuales, las cuales han sido transmitidas al ministerio de Justicia. Esperamos que en las próximas semanas se produzcan los primeros acercamientos de presos”, comentó Etcheverry en una conversación telefónica con este periódico. Como era previsible, esta medida del Ejecutivo de Macron fue muy comentada a lo largo de la manifestación de este sábado en Bilbao, donde los participantes reclamaron un gesto similar por parte del gobierno de Rajoy.

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"Estamos ante una buena noticia, y estamos convencidos de que a lo largo de 2018 habrá más", valoró antes de comenzar la manifestación el dirigente de EH Bildu Arnaldo Otegi. "La izquierda independentista seguirá trabajando", afirmó. No era el único político vasco presente: también estaba el nuevo secretario general de Podemos Euskadi, Lander Martínez, y su antecesora, la diputada Nagua Alba, entre otros integrantes de la formación morada. Asimismo, junto a la pancarta estaban el diputado de ERC Joan Tardá y el ex parlamentario de la CUP David Fernàndez.

“No creo que (el acercamiento de presos en Francia) sea una cuestión de ritmos, sino de voluntades y decisiones estratégicas de Estado. El gobierno francés se ha dado cuenta que no puede seguir aplicando una política de guerra”, señala la ex presa Oihana Garmendia, quien actualmente ejerce de portavoz de “Kalera Kalera”, una dinámica lanzada por la izquierda abertzale para denunciar la realidad que aún existe en el interior de las cárceles.

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En tal sentido, Garmendia incide en el discurso del ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, quien “dijo que los presos de ETA no debían esperar ser más ni menos que los demás”. “Eso mismo es lo que estamos pidiendo –subrayó-, que no se les aplique la legislación ordinaria y que se les reconozcan sus derechos”. “El único camino para pasar a una situación de paz y convivencia en la sociedad vasca es el diálogo, y todas las partes deben dar pasos”, afirmó.

Beatriz Talegón lee el manifiesto

La gigantesca manifestación acabó en las escalinatas del ayuntamiento de Bilbao, donde la red ciudadana Sare dio conocer un manifiesto. La lectura del texto en castellano estuvo a cargo de la ex militante socialista Beatriz Talegón, quien mostró su apoyo hacia las reivindicaciones de los familiares de presos. Su voz sirvió de altavoz para denunciar una "política penitenciaria cruel, basada en el odio y la venganza".

"Estamos dando pasos en firme hacia el cierre de la etapa de muchas violencias, caminandi hacia una paz justa, hacia la convivencia y hacia una salida democrática a un conflicto que ha causado mucho sufrimiento en nuestro país", afirmó. En esa línea, la declaración leída por Talegón (la versión en euskera fue dada a conocer por el periodista Kike Amonarriz) destacaba además que "la sociedad vasca quiere pasar página, sin desmemoria alguna, con la factura de ña justicia revisada, pero con la generosidad exigible para cerrar una historia de violencias que nos duele colectivamente y que comenzó allá por 1936, llegando hasta nuestros días".

"El gobierno español hace de la ley su santo y seña, pero la incumple sistemáticamente. Eso demuestra su naturaleza represora, corrupta y mentirosa. Su origen se ancla firmemente en la genética franquista que solamente merece nuestro desprecio", subrayó.

Asimismo, en el manifiesto final también hubo palabras de apoyo y solidaridad hacia los políticos catalanes presos. Las hubo en euskera y castellano, pero también en catalán. Abajo, entre el público, estaba, Xavi Sànchez, hermano de Jordi Sànchez, el presidente de la Asamblea Nacional Catalana (y ahora diputado electo de Junts X Catalunya) que se encuentra en prisión.

Mirando hacia el Estado

Antes de llegar al ayuntamiento, el activista del Foro Social Permanente –una organización que busca ejercer de mediadora para agilizar la consolidación de la paz- Agus Hernán no dejaba de mirar hacia la multitud. “La participación de la sociedad civil ha sido y será fundamental”, reflexionó. Por eso mismo, incidió en la importancia de “generar una corriente de opinión en el Estado español favorable al fin de la política de excepcionalidad penitenciaria contra los presos vascos”.

Ekai Prieto, el chaval que creció con su padre preso, lo dice con otras palabras. “Durante muchos años tuvimos un problema político que no se ha abordado correctamente. Tenemos que darnos cuenta que hubo víctimas de los dos lados, que tenemos que hablar y que esto no puede volver a ocurrir jamás”, remarcó.

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