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Venezuela PDVSA, la gallina de los huevos de oro del chavismo

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Desde que Chávez llegó al poder en 1999, la compañía estatal Petróleos de Venezuela fue un símbolo de los nuevos tiempos. A partir de 2014, con Maduro en el poder, comenzó a empeorar sus resultados y a reducir su producción.

Internacional

Desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1999, la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) fue un símbolo de los nuevos tiempos en el país y de la política económica que quería implementar la revolución bolivariana. Después de cosechar ciertos éxitos al inicio, a partir de 2014, coincidiendo con la llegada de Maduro, la empresa —básica para la economía del país ya que representa el 95% de sus exportaciones— comenzó a empeorar sus resultados y a reducir su producción. Esto, junto con los diferentes casos de corrupción ocurridos en todas las etapas de su historia sirven como metáfora para entender el actual colapso de la nación caribeña.

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El problema más visible de la compañía es que ha pasado de producir alrededor de tres millones de barriles de petróleo diarios en 2014, a los cerca de 700.000 actualmente. Esto supone una pesada losa para la economía que depende mucho de las ventas de este crudo para que entre dinero en el país. Además, buena parte de la producción está comprometida a China como pago de la deuda que Venezuela tiene con este país y no supone una entrada de líquido al país.

Las razones para este descenso son diferentes dependiendo de quién las explique. Desde el chavismo sostienen que los recientes años de petróleo barato junto con la profunda crisis económica del país ha impedido que se materializaran las inversiones necesarias para mantener la calidad en las infraestructuras de la industria.

La oposición lo atribuye a la incompetencia en la gestión de la empresa y por haberla dejado en manos de personal con una formación insuficiente en la industria petrolera. Después de un paro petrolero de tres meses en 2002 que paralizó la producción Chávez despidió a la mitad de los trabajadores (unos 45.000 en aquel entonces) y los relevó por otros sin formación y afines al gubernamental PSUV. Además, la plantilla también creció hasta alcanzar los cerca de 140.000 actuales haciéndola más ineficiente. Hoy en día PDVSA está dirigida por un militar, el general Manuel Quvedo, y su directiva está integrada por muchos miembros de claro perfil político.

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A pesar de las dificultades, la empresa —y por lo tanto el país— podía respirar gracias a los 500.000 barriles diarios que vendía a Estados Unidos y que suponían cerca del 80% de las divisas que recibía PDVSA. En enero, la administración Trump puso en marcha una serie de sanciones económicas contra Venezuela que entraron en vigor el 28 de abril y que a la práctica implican la prohibición de comprar crudo a Venezuela, complicando aún más la situación de la conocida como "gallina de los huevos de oro" del país.

Corrupción galopante

La corrupción es otra de las lacras que ha contribuido al declive de PDVSA. Es difícil saber con exactitud la cifra exacta del desfalco en los últimos años porque los informes que maneja la oposición no son del todo fiables por incluir prácticas poco éticas pero legales.

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El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, que también forma parte de la junta directiva de la empresa, decía a principios de año que se habían detectado 18 tramas corruptas en los últimos 15 meses. Se suman a las causas abiertas en España –como la del exembajador en Caracas, Raúl Morodo. La mayoría de las prácticas corruptas tienen que ver con la adjudicación de contratos o la prestación falsa de servicios. En muchos casos sigue el delito de lavado de dinero para poder introducir ese dinero en el circuito legal.

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