string(123) "Unable to write to the "/mnt/fs01_share/prem.publico.es/app/../web/media/cache/mobile_image/news_images/2025000" directory." Ranking series: Seis de las mejores series del año, dos fiascos y una que se quedó a medias - Público

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Ranking series Seis de las mejores series del año, dos fiascos y una que se quedó a medias

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‘The Leftovers’, ‘El cuento de la criada’ y ‘MINDHUNTER’ son tres de los títulos que más han merecido la pena este 2017. Guiones sobresalientes, temáticas potentes y unos personajes que ya son historia seriéfila por su construcción y evolución.

Culturas

El aluvión anual al que se enfrentan cada año los aficionados a las series es tal que resulta imposible verlas todas. Incluso aunque solo se hiciese eso, ver series en bucle durante todo el día. De ahí que elegir las mejores sea cada temporada más complicado. Las que aparecen en esta lista son algunas de las vistas a lo largo de este 2017 que sobresalieron por un motivo u otro.

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Podrían ser muchas más. Podrían estar otras como Feud, Big Little Lies, Juego de tronos, Better Call Saul, Alias Grace, 1993… También españolas como La zona, Sé quién eres, Estoy vivo… Y así una tras otra. Las incluidas están por su calidad indiscutible, por la trascendencia que tuvieron o por ambas cosas al mismo tiempo.

En cuanto al capítulo de las que más defraudaron, lo cierto es que casi siempre se puede salvar algo de un título, por poco notable que este sea. En el caso de las dos mencionadas, resulta muy complicado encontrar una razón para ir más allá del piloto y continuar sufriendo con ellas.

‘The Leftovers’ (T3, en HBO)

La serie de Damon Lindelof y Tom Perrotta tuvo un cierre perfecto este año. Supo reinventarse a sí misma temporada tras temporada y su tercera tanda fue realmente magistral. Una auténtica catarsis seriéfila que regaló al espectador un auténtico tratado de cómo el ser humano afronta la pérdida repentina. Cada uno desde su dolor, desde su rabia e impotencia, en The Leftovers todos estaban conectados por un mismo hilo.

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Para el recuerdo, los personajes de Kevin Garvey (Justin Theroux) y Nora Durst (Carrie Coon), injustamente ninguneados por los premios, siempre tendrán el aplauso de ese selecto grupo de espectadores que sufrieron con su viaje y de críticos que supieron valorarla en su justa medida.

‘El cuento de la criada’ (T1, en HBO)

Es, indudablemente, una de las series del año. En cabeza de muchos listados de lo mejor de 2017, no es para menos. Con una estética sobresaliente, una puesta en escena impecable y un relato entre manos potente, El cuento de la criada era tan actual que daba miedo. Ambientada en una distopía y basada en la novela homónima de Margaret Atwood, la historia de esas esclavas sexuales puestas al servicio de la procreación de sus señores impactó como pocas historias lo han hecho este año.

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Pese a que los hechos transcurren en un mundo distópico y en un tiempo que suena a pasado, los anclajes de la historia de Offred y el resto de criadas con la realidad de la mujer en muchos países actualmente la convirtieron en referente del feminismo seriéfilo. Eso y las actuaciones de Elisabeth Moss, Yvonne Strahovski y Alexis Bledel destacaron con nota.

‘MINDHUNTER’ (T1, en Netflix)

Una de las grandes sorpresas de la recta final del año. Con el sello inconfundible del mejor David Fincher como productor y como director de los dos primeros y los dos últimos capítulos, MINDHUNTER es, simplemente, una serie redonda. Adictiva, con un guión muy bien escrito, rodada con un gusto exquisito y con uno de los personajes más interesantes y mejor construidos de este 2017.

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Cameron Britton como el asesino en serie Edmud Kemper está soberbio, pero la sutileza de Jonathan Groff como Holden Ford es digna de mención. Su descenso a los infiernos es una de las mejores evoluciones de un personaje que nos ha regalado este año una serie. De cómo empieza a como acaba hay un abismo lleno de matices.

‘The Deuce’ (T1, en HBO)

Es David Simon y eso ya es suficiente para entrar en una lista de lo mejor de lo año. Cuando un espectador se adentra en una serie escrita por el creador de The Wire sabe que, como mínimo, estará bien escrita. Aunque se tome su tiempo para arrancar. Así es en The Deuce, que construye un universo propio de perdedores y aspirantes a dejar de serlo que atrapa.

Personajes reales, como la vida misma, que nacen de los muchos años de Simon como periodista de investigación. A The Deuce se la vendió como una serie ambientada en el mundo del porno y su auge en la Wall Street en los setenta, pero en realidad su creador se marcaba un auténtico tratado sobre el negocio del sexo durante aquellos años. Adentrándose, como le gusta, en los bajos fondos. Con Simon siempre hay algo más bajo su aparente superficie.

‘Homeland’ (T6, no disponible en VOD)

Lo de Homeland es una autentica carrera de fondo. Tras el impacto de las dos primeras temporadas, la salida de Damian Lewis al final de la tercera hizo que tuviese que reinventarse perdiendo a muchos de sus seguidores en el camino. Después de cierta irregularidad, en la sexta decidió cambiar varias cosas. Se instaló en suelo americano, se olvidó (hasta cierto punto) de la amenaza del terrorismo islámico hurgando en los propios demonios estadounidenses, en la idea del enemigo en casa, y apostó por dar una mayor relevancia al personaje de Peter Quinn (Rupert Friend), como ya hizo en la quinta.

El resultado fue que la sexta fue una de las mejores y también de las más arriesgadas con un giro hacia el final atrevido. Homeland se adentró de lleno en las teorías conspiratorias de una CIA que trabajaba en contra de un presidente en un panorama crispado desde dentro en el que las intenciones ocultas lo movían todo.

‘Por 13 razones’ (T1, en Netflix)

Con tantos defensores como detractores, a Por 13 razones hay que reconocerle varias cosas. La primera, salta a la vista, es que no es una buena serie en el sentido en el que se entiende una buena serie. Pero, por otro lado y dejando a un lado sus agujeros de guión y sus fallos, lo que consiguió Por 13 razones merece ser tenido en cuenta.

Esta historia de una adolescente que se suicida y envía quienes le empujaron a tomar esa decisión unas cintas en las que les explica sus motivos supo poner sobre la mesa un tema tan poco tratado en las series como es el acoso escolar y la violación. Abrió el debate, generó polémica e hizo que se rompiese con algunos tabús generando un auténtico fenómeno alrededor de sus jóvenes protagonistas casi al nivel del de los niños de Stranger Things.

‘Liar’ (T1, en HBO)

Una pequeña joya británica que ha pasado prácticamente desapercibida y que trata, como El cuento de la criada y Por 13 razones, la violación desde un punto de vista distinto. Liar, creada por los hermanos Harry y Jack Williams, es una miniserie de seis episodios que juega, en un principio, con los puntos de vista.

Durante la primera parte lo que se hace es exponer las dos versiones del mismo hecho: la supuesta violación de Laura (Joanne Froggatt) por Andrew (Ioan Gruffudd). Ella dice que la forzó y él, que no. En ese tiempo el espectador se inclina a un lado u otro de la balanza según se presentan las pruebas y los testimonios. Hasta que uno de los dos se quita la careta y Liar se convierte en un juego de persecución en el que el ratón es el que sigue de cerca al gato.

‘Inhumans’ (T1, en Movistar+)

Ha llegado el turno de los grandes fiascos del año y, como no podía ser de otra forma, Inhumans es la peor serie, con diferencia, que ha dejado 2017. Aunque, siendo justos, no debería ser definida como fiasco porque se esperaba poco de ella. Un proyecto nacido para el cine que acabó convertido en serie por el empeño de sacarlo adelante a toda costa y que ya solo con las primeras imágenes en las que se veía los trajes y la caracterización de los personajes tenía una pinta horrible.

Un fiasco como adaptación de los cómic del universo Marvel y una pena ver a Iwan Rheon en la tesitura de participar en una serie que no hay por donde cogerla. Eso sí, el perro está conseguido y es lo mejor de Inhumans. Pasar del piloto es complicado.

‘Gypsy’ (T1, en Netflix)

Podría haber sido una serie aceptable. Protagonizada por Naomi Watts y con Billy Crudup en el papel de su marido desganado, sobre el papel prometía. La historia de una terapeuta que, cansada de que sus pacientes le cuenten una y otra vez la misma versión de la historia, decide inmiscuirse en sus vidas haciéndose la encontradiza con esa otra parte del trauma que no conoce.

Así, con una personalidad ficticia creada para ello, conoce a la ex de uno de sus pacientes e inicia una tórrida relación de querer y no poder que la lleva por caminos tortuosos. Y en esos caminos se pierden tanto la serie, que se convierte en un dramón propio de una sesión de sobremesa en abierto, como su protagonista. Ni Watts es capaz de salvar el barco a la deriva en el que se convierte Gypsy casi desde el principio.

‘Legion’ (T1, no disponible en VOD)

Era uno de los títulos más esperados del año. Noah Hawley (Fargo) se atrevía con una parte menos conocida y oscura de universo mutante. En Legion el protagonista es David Haller, el hijo diagnosticado como esquizofrénico del considerado mutante más poderoso de todos los tiempos: Charles Xavier. Interpretado por un Dan Steven que le tiene tomada la medida al personaje a la perfección, se pasa su juventud de psiquiátrico en psiquiátrico hasta que una rubia y guapa compañera de encierro le desvela que quizá no sea simplemente un loco, si no que lo suyo tenga más que ver con unos poderes inimaginables.

El piloto de Legion es de lo mejor que se estrenó en 2017. Caótico y sin sentido, trasladaba al espectador a la mente de Haller. Verlo era como estar dentro de su mente y compartir su estado de ánimo y su desorientación constante sin saber qué era real y qué producto de su locura. El problema, y en este punto es donde no hay acuerdo, es que a Hawley se le olvidó que tenía que avanzar y al final los capítulos se hacían algo repetitivos y pesados. Quizá en la segunda temporada la trama vaya más hacia algún lado y sea menos introspectiva. Eso sí, visualmente, de lo mejor de este año junto a American Gods. Otra que prometía mucho, pero no llegó a cuajar del todo.

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